Me pregunto qué pensaría esa persona si supiera que he guardado la pajarita de papel que hizo en mi casa.
Durante un tiempo de espera imprevisto y tedioso, en el que las manos se enfrentaran vacías a los minutos que transcurren lentos, sé que algunas personas arrugarían algo, machacarían un paquete de tabaco, doblarían las esquinas de un mantel, rasgarían papelitos, se limpiarían las uñas... Otras utilizarían su teléfono móvil (la Blackberry ya sabemos que está difícil últimamente).
Cuando yo llegué había una pajarita de papel sobre la mesa.
No sé por qué sentí simpatía por algo inanimado; una especie de afecto turbador e ilógico. Antes no había nada, y ahora la pajarita estaba ahí.
La guardé porque cuando la miro pienso en su sonrisa.
Y tal vez, el hecho incontestable de que, de todas las cosas que podría hacer, elige construir algo, es, en realidad, todo lo que necesito saber de ella.


3 comentarios:
Creo que cada vez me gustan más las expresiones de creatividad sólamente por eso. Porque no había nada y de repente se llena con un algo. Ya sé que es de perogrullo, pero a mí me parece un milagro.
Una canción o una frase, un poema, un cuadro, una foto, un dibujo... Si es que me da igual. Es que no había nada, nada de nada, y luego, se llenan los espacios, el vacío, el aire. Yo qué sé, tú me entiendes, seguro :s
Te entiendo perfectamente, Nebroa. Es que es un milagro. Yo no lo habría dicho mejor
Yo guardo en un estante de mi biblioteca una flor que un camarero egipcio hizo para mí con el papel plateado que cogió del interior de un paquete de cigarrillos. La miro y regreso a una noche muy especial del 18 de julio del 2000 en Kom Ombo...
Bendita papiroflexia :)
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