domingo 25 de diciembre de 2011

Historias navideñas

Love actually es una película que muchos conocéis y que ahora se recuerda bastante, por esto de las fechas navideñas. Se supone que solo es una comedia inglesa ambientada en Navidad. Y lo es, pero aún así la recuerdo mucho, mientras que de otras películas fabulosas y pretenciosas no recuerdo ni el título. ¿Y esto por qué?
Pues porque aunque se empeñen en venderla con cierta superficialidad, y en no cargar el guión con dosis demasiado elevadas de trascendencia, para que la gente (mejor dicho, la masa) vaya a verla y la productora gane dinero (si quieres ganar dinero, no hagas pensar. Se cabrearán contigo: premisa inexcusable de cualquier empresario. He dicho empresario, que no artista), a pesar de todo ello, digo, es un guión excelente y a mí sí me hizo pensar. ¿Qué considero yo un guión excelente? Cualquier historia bien contada (eso es lo difícil, claro) que durante dos minutos te haga pensar. Los restantes 118 minutos puedes lanzarme mierda a paladas, pero si esos dos minutos los recuerdo años después, es que eres bueno.
La diferencia entre los ingleses y los norteamericanos es que estos últimos hacen comedias románticas (y reconózcaseles el haber inventado y dado nombre a un género. No es una gilipollez: constará en los libros de historia del arte). Pero los ingleses hacen dramas disfrazados de comedia. Es muy distinto. Saben reírse de la parte trágica de la vida, lo cual es un arte indispensable. Los americanos simplemente se inventan una vida que no existe, para hacerte creer que las cosas son buenas.
Las cosas, así en general, son una puta mierda pinchada en un palo. Eso lo sabe cualquier inglés y cualquier ser humano con dos dedos de frente. Otra cosa es que ante esa realidad tengas la inmensa grandeza de comportarte a la altura, no hundirte y además saber sacar una sonrisa.
Love actually cuenta diversas historias.Yo recuerdo una. Siempre la recuerdo. Laura Linney (posiblemente una de las mejores actrices anglosajonas que ha dado la historia; a la que yo no solo le haría el amor, sino que posiblemente se lo haría tan despacio que le doliera) construye un personaje maravilloso.


Laura Linney

Es una empleada de una empresa muy normal. Bueno, no tan normal, porque su jefe es Alan Rickman, cuya voz adoro casi tanto como Ruth (http://ruthibanez.blogspot.com/) adora el resto de su ser y de su cuerpo.
Alan Rickman

El caso es que lleva algo así como 2 años enamorada de un compañero de trabajo. Y la timidez, y las circunstancias, y la vida... nunca le han permitido reunir el coraje suficiente de hacérselo saber o notar. Y después de 2 años alimentando ese amor (que ya no es un capricho, ni un “qué bueno está”; porque señores: han sido 2 años de absoluta fidelidad a un sentimiento), él empieza a hacerle caso y se inicia una especie de cortejo. El espectador asiste al típico ritual (muchas veces visto en National Geographic) de dos seres gustándose y deseándose que se invitan a cenar y a realizar una serie de actividades que todos sabemos que acabarán en cama y noviazgo.
Pero el espectador sabe algo que el guaperas, objeto del amor de Laura Linney, no sabe: ella tiene un hermano con una grave enfermedad mental. Un hermano que no tiene a nadie más en la vida, de quien ella se siente responsable y a quien atiende las 24 horas del día. No hay nadie más. Se tienen el uno al otro. Él vive en un centro psiquiátrico y, cuando se encuentra mal, la llama. Y cuando necesita cariño, la llama. Y cuando no sabe ni lo que quiere, porque simplemente delira, la llama. Y esta mujer está absolutamente disponible para su único hermano, muy enfermo.
Así que cuando, después de dos años, el guaperas por fin está en su habitación dispuesto a darlo todo sexual y afectivamente hablando; cuando miss Linney tiembla totalmente, expuesta y vulnerable, porque finalmente siente en su piel la caricia deseada... Su hermano llama con una crisis.
Y ella atiende la llamada.
El polvo se corta. No pasa nada. Pero vuelven a llamar una segunda vez, y ella atiende de nuevo la llamada. Y la situación se repite por tercera vez.
Es imposible continuar. Pero no solo el polvo. Existe algo, en esa historia (o quizás sea más correcto decir “en esa mujer”) que hace que jamás vuelvan a intentarlo. Como si esa noche ambos hubieran comprendido algo. De repente.
Yo no sé qué convierte un guión en una película excelente. No sé qué deben hacer un guionista, un director y un actor para ser eficaces. Pero yo sé que el guaperas es un buen tío, y que en ningún momento le hace ningún reproche a miss Linney. Posiblemente se fue con la idea de que él no le gustaba lo suficiente. Sé que ella lo ama y lo desea más que a nada en el mundo (lo sé). Sé que ella es una mujer profundamente sensible. Sé que ambos son estúpidos, por no hablar de ello y no intentar conjugar la situacion personal de ella con el amor que ambos sienten. Sé que esta historia habla del sacrificio personal, pero también de la incomunicación. Y no tengo ni idea de cómo alguien consigue transmitir eso en apenas unos minutos de metraje. Pero es lo que sucede.
Yo soy incapaz de olvidar esta historia, que me persigue desde hace unos cuantos años. Y a quien me vuelva a decir que Love actually es una comedia lo mandaré a freír monas.
Sólo he conseguido rescatar un vídeo ñoño de algún frikie que ha escogido esta historia y la ha mezclado con otra de la película (sus dos historias favoritas, imagino, dentro de este drama coral). Si yo fuera más frikie habría hecho mi propio vídeo con las escenas de Laura Linney, pero estoy mayor para esas cosas.
Y yo no sé por qué, cuando veo a la Linney, siento tantas cosas.
 
 

7 comentarios:

Carol Munt dijo...

Hace un par de semanas (por eso de la Navidad) echaron Love actually en la tele. Yo ya la había visto antes pero mi madre no y cuando me preguntó de qué iba yo se la resumí con un simple: "es una comedia romántica de esas en las que te cuentan múltiples historias, todas basadas en el amor y al final acaban teniendo un punto en común".
Cuando la estabamos viendo me di cuenta de que había olvidado por completo el lado dramático de la película y que como tú bien dices está ahí, y no sólo en la historia que protagoniza Laura Linney, todas y cada una de ellas tienen un poso agridulce, unas al final acaban bien y otras no tan bien.
Love actually es una película buena que por desgracia tiene la coletilla de romántica y parece que esa palabra hace pequeña a cualquier película que la lleve, algo completamente erróneo. Además tiene una banda sonora genial, gracias a ella conocí a la maravillosa Eva Cassidy. ¡Qué más puedo pedir?
Un fuerte abrazo. :)

Ruth dijo...

¡Ay, qué carcajada he soltado con lo de Alan Rickman!
Me ha encantado esta entrada. Cada vez que me preguntan cuál es mi película favorita, ésta es la primera que me viene a la mente, pero depende quién pregunte no lo digo porque me da vergüenza admitirlo (sí, soy así de gilipollas, qué le vamos a hacer). Como bien dices, tiene poco de comedia y mucho de "dramedia", palabreja que a la gente le ha dado por usar para referirse a según qué series y películas (entre ellas The Big C, de tu querida Laura, a la que acabo de reconocer como la prota, ya me vale). Hay tantas historias que acaban mal en esa peli como las que acaban bien, y algunas ni una cosa ni otra. A mí, por ejemplo, me encanta la de Alan Rickman y Emma Thompson, es una de las pocas historias que me ha hecho odiar al personaje de mi querídisimo Alan. Y no tanto por estar a punto de ponerle los cuernos a su mujer, sino porque, encima, al final terminas pensando "pobrecico, la otra le ha engatusado", y hasta te sientes mal por él, y terminas odiando a la secretaria. ¡Que no! ¡Que el casado era él, coño!
Resumiendo (es que me mientas a Alan y me pierdo): que me encanta. Y, como tú bien dices, esta es una de esas películas que solo pueden hacer los ingleses, que se ríen hasta de su padre. Para "comedias románticas", las suyas, y no las ñoñadas de la Sandra Bullock (aunque, lo admito, también me encantan).

Zorba el Buda dijo...

Me ha pasado lo mismo con tu post que a ti con Love Actually, me has hecho pensar. Hace no recuerdo bien 2 o 3 años que vino Chrissie Hynde a Madrid, de una de las muchas entrevistas que le hicieron yo me quedé con una frase grabada: “El sex appeal está sobrevalorado. A mí me interesa más la amabilidad, no hay nada más sexy que la amabilidad”. Entonces me chocó bastante lo sexy y lo amable no me pegaba mucho y menos en boca de una rockera tan guerrera… pero respondía claramente a esa sensación tan extraña de frialdad que uno siente ante el sex appeal, ese que nos meten constantemente por los ojos. Dicen que lo que sentimos está claramente influenciado por las experiencias previas, cómo hayan sido éstas definirán las nuevas. Quizás la prueba y error haya hecho que Chrissie y tú valoréis lo que realmente hace desprender dopamina en vuestro cerebro, ese subidón que produce encontrarse con alguien digno de amarse.

Un abrazo.

leo dijo...

Pues a mí también me encanta Love actually. Y la historia de la Linney me parece dura, real y maravillosa.
Y también me ha encantado el comentario de Zorba.
Feliz navidad.

Maritornes dijo...

Hola,Carol. Sólo por Eva Cassidy ya vale la pena, ¿no crees? Totalmente de acuerdo contigo en que de comedia no tiene mucho.
Ruth, eso de avergonzarse porque tu peli preferida no es una iraní subtitulada de nombre impronunciable está feo. Hay que superar la dictadura de las modernas pseudointelectuales. "Love actuay" plantea situaciones y conflictos mucho más interesantes de lo que parece a simple vista. Y es amarga. Incluso bastante real a veces. Que me gusta a mí el Rickman también mucho ¿eh? Bueno, ya lo sabes.
Zorba, a mí me ha dejado pensando tu comentario. Esto va a ser un bucle sin salida de hacernos pensar constantemente los unos a los otros. A mí la amabilidad "me pone". Las formas, en general, me ponen bastante. Y la elegancia en los modos, y la educación, y la empatía y la generosidad. Todo eso me enciende a mí que no veas, y cuanto más pasa el tiempo, más fría me deja la belleza aséptica de algunas mujeres. Sin embargo,escuchar hablar a Laura Linney es una experiencia altamente erótica. Que lo digo yo.
Leo, Feliz Navidad. A ti ya sé qué historia de Love Actually te gusta, pillina.¿Qué tendrán los ingleses que nos traen a todas locas? Besos.

La chica automática dijo...

A mi encanta Love Actually, de siempre. Cuando el que esta enamorado de la petarda de Keira se da cuenta de que ella se ha dado cuenta, y el se agobia y se va de casa y empieza a sonar Dido (que no me gusta especialmente) y justo la cancion hace un momento algido y el pobre se agacha y esta muy bien montado: frustracion y, sobre todo, dolor.

Maritornes dijo...

Tu escena, Chica automática. Lamentablemente... doblada: http://www.youtube.com/watch?v=eEMZbu1YQV0&feature=related