domingo 18 de diciembre de 2011

Mi vida sin mí

“Las verdades solo existen en rincones de la mente”.

Las 3 de la mañana; un atasco monumental en la Gran Vía. La Castellana cerrada al tráfico, y un infierno repentino en toda la ciudad. Una se da cuenta de que de repente, de la forma más absurda, puede verse atrapada en algo que no quería ni buscaba. La vida es tan frágil, que me entran ganas de llorar todas las mañanas.
En el coche sonó Buika de pronto, sobresaltándonos a todos. Pero a mí más.

Nunca me siento más cerca de la enfermedad mental que cuando no soy capaz de distinguir la verdad de la mentira. Me da igual estar equivocada, pero necesito creer que algo es verdad, mientras que otra cosa, por el contrario, no lo es.
Hubiera abierto la puerta de golpe y me hubiera tirado al asfalto (no me habría pasado nada; estábamos parados). Hace ya una semana entera que deseo tirarme a cualquier asfalto, estampar mi cara contra la piedra helada y sucia para que mi cuerpo, al menos, sienta un frío que es cierto, y que lastima, y deja llagas, y rompe la carne y los recuerdos.
Me doy cuenta de que no tengo absolutamente nada que añorar o echar en falta: porque nada hubo. Solamente yo, siendo yo, frente a un espejo roto que no quiso ofrecerme su reflejo. Que calló quién era y lo que le ocurría. Yo ya nunca sabré quién era. Echo de menos una sombra.

A las 8 de la mañana camino hacia el trabajo y me pregunto si ese viento que mece las ramas y los toldos de los comercios es verdad. Si son verdad las personas que me empujan o las que me sostienen la puerta en el metro. Si es verdad mi dolor de estómago, mi mesa de trabajo, mis manos, mi cuerpo entero. Si es verdad que vivo y me sostengo, que estoy comiendo o bebiendo, que pronuncio las palabras que digo. A veces creo que lo soñamos todo; que vivimos en un decorado, o que quizás no existimos. Que los coches que pasan rozándome a toda velocidad son, como hablábamos el otro día, solo estrellas muertas cuya luz, extinta hace millones de años, aún nos está llegando como un eco.

Quisiera nacer de nuevo.
Tengo miedo.


3 comentarios:

Carol Munt dijo...

La verdad es...que no existe verdad, sólo destellos de realidad subjetiva.
La verdad. La verdad. La verdad es todo y nada; las cosas son lo que son, he aquí la gran verdad...
Si quieres morir, muere; pero para seguir viviendo.
Un fuerte abrazo.

Maritornes dijo...

Un abrazo, Carol.

nieves dijo...

Muy bien definido.....
Tu estado tiene un nombre, pero como yo estoy muy harta de que todo esté definido y encasillado pues no te lo nombro.
un saludo
Nieves