sábado, 1 de septiembre de 2012

Previendo el otoño

Hoy hay para todos.

Quiero disfrutar de estos días en Madrid, con su clima tan parecido al de la aldea gala, que no sé cuánto durarán. El viento en las esquinas. Esas esquinas a las que salimos a fumar, subrepticiamente, desde el fondo de los bares.

He tenido dudas y ya no. Un año pasa por delante de los ojos de una a una velocidad de vértigo, y no hay nada como sacar las cosas de tu cabeza y ponerlas frente a los ojos de un amigo. La verdad brilla. Hay personas que brillan, de hecho. Cómo me gustan las personas que brillan.

A quienes celebráis un año de amor en estos momentos, he de deciros que los cadáveres que dejasteis atrás y las personas de las que os servisteis ("personas") siguen de pie, y que (como me escribió un gran amigo) sois tontas y feas. Podéis hacer muchas cosas, pero siempre seréis eso. Lo que celebráis es haber podido huir de la basura que sois y a la que jamás os enfrentáis junto a alguien tan mediocre como vosotros.

Vuestros cadáveres siguen en pie. Insisto. Y los cadáveres siempre podrán contar la verdad. Qué putada.
Yo celebro un año de mi vida. Simplemente. De mi vida cierta (y dolorosa); pero sin trucos ni cuentas sin pagar.

Mecida por el viento, transportada suavemente entre las esquinas de estas calles, he recalado en un bar y he pedido una copa. La camarera, conocida de años, me ha contado una historia. Era mi historia. Hasta tenía el mismo nombre (coincidencias absurdas). Nos hemos mirado a los ojos y nos hemos echado a reír.

Qué liberación, qué paz la de este viento. La de este corazón.

En ese mismo bar me encontrado con un cadáver mío (que todo el mundo los tiene), y he charlado con él. "Hola, qué tal, cómo te va". "Bien, ya sabes. Bueno, mi madre está muy enferma". "Lo siento". Y lo siento de verdad.

Me pregunto qué pensó el otro día Chavela, antes de morirse; porque yo tengo la sensación de que un minuto antes estaré dándole una oportunidad a algo o a alguien. A mí misma. Al minuto de vida que me quede. Eso es.

Tú lo sabes, y yo lo sé. Para mí, ante todo, es la vida. Y aquí no hay nada más que rascar. Dentro de un año estarás celebrando tu aniversario con alguien que no te ha cuestionado jamás; porque tampoco te habrá querido jamás. Y yo solo seré un recuerdo pequeñito. La comodidad ante todo.

He decidido que mi corazón se cierra a todo lo que no sea, como mínimo, un verso de Carmen Consoli.

Perdón si este post no se entiende muy bien, pero estoy emocionada por todas las cosas que me van a pasar mañana. Y el viento en las esquinas.


 

1 comentario:

amelche dijo...

¿Naciste el 1 de septiembre? Yo también.