Quiero disfrutar de estos días en
Madrid, con su clima tan parecido al de la aldea gala, que no sé cuánto
durarán. El viento en las esquinas. Esas esquinas a las que salimos a fumar,
subrepticiamente, desde el fondo de los bares.
He tenido dudas y ya no. Un año
pasa por delante de los ojos de una a una velocidad de vértigo, y no hay nada
como sacar las cosas de tu cabeza y ponerlas frente a los ojos de un amigo. La
verdad brilla. Hay personas que brillan, de hecho. Cómo me gustan las personas
que brillan.
A quienes celebráis un año de
amor en estos momentos, he de deciros que los cadáveres que dejasteis atrás y
las personas de las que os servisteis ("personas") siguen de pie, y
que (como me escribió un gran amigo) sois tontas y feas. Podéis hacer muchas
cosas, pero siempre seréis eso. Lo que celebráis es haber podido huir de la
basura que sois y a la que jamás os enfrentáis junto a alguien tan mediocre
como vosotros.
Vuestros cadáveres siguen en pie.
Insisto. Y los cadáveres siempre podrán contar la verdad. Qué putada.
Yo celebro un año de mi vida.
Simplemente. De mi vida cierta (y dolorosa); pero sin trucos ni cuentas sin
pagar.
Mecida por el viento,
transportada suavemente entre las esquinas de estas calles, he recalado en un
bar y he pedido una copa. La camarera, conocida de años, me ha contado una
historia. Era mi historia. Hasta tenía el mismo nombre (coincidencias
absurdas). Nos hemos mirado a los ojos y nos hemos echado a reír.
Qué liberación, qué paz la de
este viento. La de este corazón.
En ese mismo bar me encontrado
con un cadáver mío (que todo el mundo los tiene), y he charlado con él.
"Hola, qué tal, cómo te va". "Bien, ya sabes. Bueno, mi madre
está muy enferma". "Lo siento". Y lo siento de verdad.
Me pregunto qué pensó el otro día
Chavela, antes de morirse; porque yo tengo la sensación de que un minuto antes
estaré dándole una oportunidad a algo o a alguien. A mí misma. Al minuto de
vida que me quede. Eso es.
Tú lo sabes, y yo lo sé. Para mí,
ante todo, es la vida. Y aquí no hay nada más que rascar. Dentro de un año
estarás celebrando tu aniversario con alguien que no te ha cuestionado jamás;
porque tampoco te habrá querido jamás. Y yo solo seré un recuerdo pequeñito. La
comodidad ante todo.
He decidido que mi corazón se
cierra a todo lo que no sea, como mínimo, un verso de Carmen Consoli.
Perdón si este post no se
entiende muy bien, pero estoy emocionada por todas las cosas que me van a pasar
mañana. Y el viento en las esquinas.
1 comentario:
¿Naciste el 1 de septiembre? Yo también.
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